Lluís Vilà | 12.12.2013 / 15.02.2014

ABSOLUT II

 

DEL 12 DE DICIEMBRE AL 15 DE FEBRERO DE 2014
INAUGURACIÓN: JUEVES 12 DE DICIEMBRE A LAS 19:30H

 

Lluis Vila

La muestra, que se inaugura el próximo jueves 12 de diciembre a las siete y media de la tarde, se podrá visitar hasta el 15 de febrero de 2014 y exhibe dos de las series últimas que el artista bañolino Lluís Vilà elaboró: Absolut y Nautes. Ésta exposición es gracias al apoyo de la Fundació Lluís Coromina y la colaboración de la revista bonart.

 

Las series Absolut (2009) y Nautes (2006-2009) componen la muestra Absolut II que recoge algunas de las piezas más representativas de las últimas creaciones de Lluís Vilà (Banyoles, Girona 1952 – Banyoles, Girona 2010). El concepto del Absoluto marcó la última creación de Vilà. Entendido como concepto bicéfalo: principio y fin, construcción y destrucción, el absoluto supone el marco referencial y el horizonte de expectativas de toda creación. La manera de proceder sería la de construir a partir de aquello que no se puede definir y que permanece oculto. El suyo es un absoluto que aparece después de deconstruir la propia obra, es un espacio blanco (suma de colores de luz) que, en su silencio perfecto, en su latencia preñada, contiene todas las pinturas posibles. Con este planteamiento, la serie Absolut de Lluís Vilà funciona como contraposición de aquella historia del arte reconocida por la tradición cultural y la memoria visual. Para ejemplificar este proceso, Lluís Vilà ponía el caso de Jackson Pollock y el dripping –técnica pictórica característica del Action Painting nord-americana basada en el goteo de pintura–: “Si él hacía dripping –explicaba el artista de Banyoles–, yo hago undripping, despinto mis propias obras con aire a presión o con agua hasta que prácticamente han desaparecido. Si no me detengo, el resultado sería el blanco inicial...”.

El concepto del absoluto funciona como símbolo transversal y elemento abstracto, dos cualidades de la obra de Vilà presentes también en Nautes.
Los Nautes o navegantes de Lluís Vilà son personajes enfrentados a lo desconocido, lanzados a una mezcla de consciencia e inconsciencia para su curiosidad sin límites. Los nautes de Lluís Vilà no tienen rostro, son anónimos y es que es con el misterio cuando también empieza el arte y las preguntas. Como señala el mundo de la crítica del arte, “A Lluís Vilà le interesaban mucho estos símbolos transversales y de significado perfectamente abierto: sus nautes, su pan, su absoluto... Todo son cristales de un universo calidoscópico que hará falta que se continúe revisando, conscientes, pero, que cada nuevo giro del tubo de espejos implicará nuevas soluciones en esta geometría cambiante que era su arte.”

Inicia la actividad artística a principios de los años 70 participando en la Muestra Colectiva del Grupo Tint-1, a la lonja del Tint de Banyoles. Desde sus inicios hasta a mediados de los años 80 trabaja en el campo de la investigación y la instalación dentro de las corrientes conceptuales del "eat art" y el art fungible. Realiza trabajos como Les sabates comestibles (1979), participa en Art 14'83 CIAC en Basilea, Entre pa enlluït (1984) en la Fundació Miró de Barcelona, Fagocotosi (1985) en la Sala Montcada de la Fundació “la Caixa” de Barcelona y Cambio de Piel (1985) en los festivales de Navarra.
Poco a poco, irá dejando las referencias directas a los elementos comestibles para referirse indirectamente desde nuevos materiales como el hierro y la pintura sobre papel. En esta nueva etapa se interesa por el envoltorio de la comida en conserva, es decir, las latas, y trabaja esculturas en hierro sin volumen, que presenta en la Sala Vinçon de Barcelona (1990) y en la Sala Tránsito de Madrid (1991).
Está presente en varias ferias internacionales, participa en el pabellón de España para la Expo de Sevilla (1992). Realiza Clàstics, intervención en la remodelación del volcán Croscat en la zona volcánica de la Garrotxa, premio FAD con Martirià Figueras (1994), y expone en Capitals del Disseny en el Centro George Pompidou de París, y en la exposición El moble català des del segle XV, en el Palau Robert.
Una constante en su obra es la utilización de materiales fungibles y su crítica dirigida a la sociedad de consumo, que da por terminada con la exposición Àlef (1996), trabajo caracterizado en el hecho de utilizar como pintura su propia sangre, en la galería Alter Ego de Barcelona. A partir de este momento integra el lenguaje pictórico y escultórico en una sola línea, creando la serie Navegants 1995-1997, la serie Contraris (1995) que continua con Logos (2001) y hasta la serie El Congrés de l’Absolut (2010) en homenaje a J.L. Borges.

 

www.lluisvila.com // www.fundaciolluiscoromina.org


 


 

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